Poesía

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No te calles poesía
Que sus pies
Haces bailar.

Con el color de mi tinta
Estrellas
Podría pintar.

Aún tu historia
Imprime novedad
Rebuscando glorias admirar.

Se carbonizan ideas
Porque nadie
Se atreve a tu vida dejar.

No te vayas poesía,
¡Por favor!
Todavía no te lo cuento todo.

Siéntate y dame tu abrigo
Yo te sirvo el vino
Tú enciende el porro.

De las mejillas rojas
Las historias heladas
Haciendo de tus latidos un acto.

La casa helada y descalza
Gritó tu amor por mí
Y de adolescente te besó.

Siempre tengo ganas
De ti
Poesía.

La gente en las calles
En su espalda cargan
Tus dolores poesía.

Delirio abstemio
Resurgen sudores perdidos
Amo tu perfume cuando estallas poesía.

En algún momento
Me sentí bien
Y no estuviste ahí para contártelo.

Los tordos adornan el otoño
Se lleva el frío el renacer
Raíces fuertes escuchamos al amanecer.

Pasaron los letargos
Lentos como costumbre
Desconocida sombra no arrullaba el placer.

¿Te estoy aburriendo poesía?
Necesitas mear,
Anda que pongo agua para un café calentar.

Tu vorágine
Me acerca
Un poco al amor.

Te fui infiel, lo sé,
Pero ¿acaso no nos sirvió?
Solo a ti te llevo en este calor.

Mientras con otras fornicaba
Eras tú quien historias anotaba
Con la humedad íntima engañando a su pudor.

Ya se hizo tarde
Y esta vez yo gané,
Quédate a dormir poesía
Que yo al alba te besaré.

Susurro a tu oído (Tú preocúpate de no dejarme que yo rendiré)

Llegó encomienda!!!

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2017-06-15 13.39.33

Espero mi querido Maxi que este sea el primero que llega a chile y en un futuro tener el honor de decir “Hubo uno que llegó antes, esta autografiado y es mío”.

 

La entrada ganadora:

El adulterino encontró sus revelaciones.

El golpe de conocerse feo y rengo
Pretendía su realidad de bastardo ausente de honestidad,
Juntó pistas
Y se volvió dudosa su ilegitimidad.

A las respuestas se llega
Con un primer paso,
Cruzó puentes, barrios y el tañer de la campana se acercaba,
La ira intercambió papeles con los nervios.

Fue con fuerza, pasión y misericordia el acto,
Había que enfrentar las confesiones y escucharlas
De boca de aquella sotana
Presa de la libidinosidad tan humana.

La ley con su vergüenza en el cuello
Le había refugiado en un barrial
Donde las regentas desfilan a su santo salvador,
Por él condenó sombra de carne y pena sin perdón,
Las cofradías no saben de treguas,
Así mismito no más.

 

Salud y letras!